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Vince Lekker. Lufkin, Texas. 5/11/2007. Lunes. 9:15 horas.
Los altos y hermosos abetos que se encontraban al nuestro alrededor se convertían en ceniza a medida que Carlisle y yo utilizábamos más energía para que alguno de los 2 cayera.
5 metros era la distancia que nos separaba del un al otro, pero el choque de los rayos hizo que nos desplazáramos 10 metros hacia atrás, provocando así una larga grieta en línea recta en el suelo. Los rayos de ambos nos cegaba y el ruido que en un principio hizo el impacto había sido muy fuerte, pero no había ni punto de comparación con el que hacía ahora. En mi vida me había caído un rayo cerca, pero el estruendo que sentía allí no debería ser muy diferente.
Aquellas chispas eléctricas aparentemente inofensivas en nuestras manos habían causado una larga cola azul, estrecha y ondulada con pequeñas, y algunas no tan pequeñas, chispas eléctricas que salían de ella.
Sabía perfectamente cuando él daba más energía porque la cola se hacía cada vez más gruesa y entonces yo me veía obligado a devolverle la misma dosis o más. No aguantaría mucho más aquel ritmo, apenas me quedaban fuerzas y él seguía allí de pie, tan campante, con su estúpida sonrisa desde que le dije que era Vince Lekker. Todo había pasado tan rápido. Él también me andaba buscando. ¿Cómo es que también tenía poderes? ¿Le había ocurrido lo mismo que a mí? Pero entonces ¿por qué nos atacamos el uno al otro?
- ¡Sé que no aguantarás mucho más Vince! – cogió otra vez aire para volver a gritar – ¡Apenas te quedan fuerzas! ¡Ríndete ahora y te juro que no te dolerá!
- ¡No puedo rendirme! ¡Me dijeron que tenía que acabar contigo! – "¿pero por qué?" volví a pensar en ese instante.
- ¡Qué curioso, a mí me dijeron lo mismo! ¡Qué matara a Vince Lekker para salvar el mundo! – con un empujón de manos añadió más energía. El cabello de ambos se nos lanzó hacia atrás por culpa del viento que producía la cola e incluso algunos abetos empezaban a caer.
- ¡¿Para salvar al mundo?! – no entendía nada ¿Entonces los encapuchados que querían matarme intentaban salvar al mundo? ¿Y el encapuchado que me salvó, que me despertó, quería que yo estuviera vivo para destruirlo? Pero me dijo que yo “debía reescribir el destino del que nos apartamos” ¿eso era malo? – ¡Yo no quiero destruir el mundo! – dije al fin – ¡Yo quiero salvarlo! – añadí la misma dosis de energía para que no acabara calcinado.
- ¡¿Salvarlo de quién?! ¡Yo ya lo estoy salvando de ti! – volvió añadir más energía.
- ¡¿Y si no soy yo el Vince Lekker que buscas?! ¡Ya sabes que yo no quiero destruir el mundo! – estaba completamente seguro que yo era el Vince Lekker que estaba buscando ¿pero qué decirle cuando no te quedan fuerzas? Añadí la poca energía que tenía ya con una rodilla hincada en el suelo.
Ante mi asombro la cola azul tan resplandeciente desapareció volando atolondradamente hacía el cielo dejando un estruendo que me lanzó varios metros hacia atrás. Desde el suelo alcé la vista y vi como Carlisle se acercaba corriendo a gran velocidad hacia mí “¿corriendo o volando?” No lo pude ver bien. En un abrir y cerrar de ojos ya estaba delante de mí. Se agachó, puso la mano en mi hombro derecho y me dijo:
- Demuéstrame que quieres salvar al mundo.
El bosque empezó a temblar, también yo y él. Cuando parpadeé estaba en el bosque, pero cuando lo hice de nuevo estábamos en un callejón sucio.
- ¿Ves aquel hombre de allí? – dijo mirándome con aquellos hipnotizadores ojos verdes. Yo asentí – Pues mátalo. Me dijeron que después de ti me ocupara de él. Llevo vigilándolo unos pocos días aquí, en Los Angeles, pero no ha hecho nada que no sea remover basura por este callejón.
- Si tú mismo dices que no ha hecho nada… ¿Por qué matarlo?
- Levántate – me extendió su mano. La acepté y me puse de pie – Hará menos de una semana – prosiguió – el negocio de toda mi vida, el negocio de cual toda mi generación Swan se ha ganado el pan, iba a desaparecer. Tenía planeado dejarlo y ponerme a trabajar en otra cosa, pero un día que decidí ir a cortar leña, de pronto vino un encapuchado con una chaqueta negra. Me inmovilizó. Colocó una mano encima de mi cabeza. Tenía la sensación de que la cabeza me iba a estallar pero dijo “¡Carlisle Swan has sido despertado!” Entonces el dolor cesó. Me sentía como nunca ¿Te suena verdad? – dijo entre risas – Me contó que yo ahora podría cortar leña 10 veces más rápido, pero que si no quería perder esa habilidad tenía que, por orden de preferencia, matar a Vince Lekker, luego a Mark Morgan – señaló al hombre que miraba dentro de la basura – y encontrar 3 personas más que también tenían mi poder.
- ¿Pero hacer todo esto por sólo cortar 10 veces más rápido? – una parte de mí podía entender su situación ¿pero matar por ello?
- Todavía no he acabado – hizo una pausa para tragar saliva y prosiguió – Antes de irse me dijo, y te lo diré con palabras textuales “El mundo depende ti, depende de lo que hagas. Tener esas habilidades conlleva una gran responsabilidad. Mata a Vince Lekker y salvarás al mundo.” Entonces desapareció dejándome allí con un montón de preguntas rondando por mi cabeza.
- Pero, pero, pero… – me puse muy nervioso, gotas frías de sudor amenazaban en caer por la frente. Él tenía más razones para matarme que yo a él – Pero yo quiero salvar al mundo ¡Yo no soy malo, no soy un villano! – lo cogí por la camisa – ¡No tenemos por qué hacerlo! ¡No tienen derecho ha decidir por nosotros! – le solté. Él me miraba con ojos incrédulos – Salvemos al mundo juntos. Podemos hacerlo. Luchemos contra el mal. Podemos. Lo sé. Podemos salvar al mundo.
- Joder – dijo sin dejar de mirarme, sin dejar de pestañear – Perderé mi habilidad y ya no lo podría salvar.
- ¿Pero es qué te crees esa mierda? ¿Lo has visto desde que te despertó? ¡Podrían estar jugando con nosotros Carlisle!
- Pero es que…
- Pero es que ¿qué? Primero era matarme a mí y no lo has hecho. Ya no hay marcha atrás. No creo que me hayas contado todo esto para ahora matarme.
- Te lo he contado para que entendieras porqué debo matarte – le volvió esa estúpida sonrisa.
- ¿Cómo? – “¿Ya está?” “¿Va a matarme así sin más?” pensé.
- Jajajajajaja – alguna lágrima le caía por la mejilla – vaya cara que has puesto amigo. Jajajaja.
- Serás gilipollas – dije sin poder evitar sonreír.
- Jejeje ¿Crees que podría matarte con lo que me llego a reír contigo?
- Ahora serios Carlisle ¿Qué hacemos con ese de allí? – dije mirando a Mark Morgan y esperando una única respuesta que me convenciera de toda esta locura que íbamos emprender.
- Muy bien, serios – lo miró dubitativo durante unos pocos segundos – Déjalo. Sería una estupidez matarlo si no lo he hecho antes contigo.
- Perfecto. Esperaba esa respuesta. Y ahora explícame eso que te dijo el encapuchado de encontrar a 3 personas más con nuestras habilidades ¿Sabes como se llaman? ¿Sabes dónde las podemos encontrar? – el hecho de pensar que quizá aquellas personas también tendrían nuestras habilidades me producía un escalofrío que recorría por todo el cuerpo, pero a la vez sentía curiosidad ¿Y si esas personas están tan perdidas como nosotros? Tendremos que guiarlos hacia nuestro lado.
- Oye. Tú me has hecho muchas preguntas. Quizá es hora de que me expli…
- No tengo nada que explicar – le interrumpí tajantemente con voz tosca. Aquello no le hizo mucha gracia – vino un encapuchado, parecía herido. Me inmovilizó. Puso una mano encima de mi cabeza y me dijo “¡Vince Lekker has sido despertado!”, “mata a Carlsile Swan” y se esfumó.
- ¡¿Y no te dijo nada más?! – por la expresión de su cara pareció no creerlo.
- Nada más – me vi obligado a mentir. Era malo mintiendo, pero no le podía explicar todo lo que me pasó, todo aquello de los 3 encapuchados en mi casa y en la de Mary… ¡Ay! Pobre Mary, no había día que no pensara en ella. La dejé allí… en el suelo… – ¿Quiénes son esas personas que tenemos que encontrar? – acabé preguntando disimulando la tristeza que me producía el recuerdo de Mary.
- No sé donde están, pero si sé como se llaman: Lewis Evans, Sam Slade y Mary Lauper.
En aquel momento sentí como el mundo caía encima de mí.
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