sábado, 3 de abril de 2010

¡Has sido despertado! Capítulo final. Epílogo

Epílogo

Actualidad. 2 de noviembre del 2011

Ahora que has acabado de leer estarás intentando comprender porqué tienes está historia en tus manos y porqué te la has leído. He sido yo quien después de 4 años ha decidido ponerse otra vez en marcha. Cuatro años desde que ocurriera aquella catástrofe. Al final ocurrió lo inevitable. Como bien sabéis New York quedó carbonizada. No quise darme cuenta de que tan sólo hacía falta que uno de los 2 muriera, y si hubiese sido yo, nada de esto hubiese ocurrido. Pero no puedo seguir pensando en ello, es agua pasada. Ahora debo de concertarme en otros rivales. No sé de donde han salido, ni por qué buscan hacer el mal, quizá haya alguien detrás de todo esto, un jefe que los organicé, exactamente lo contrario que yo, y esa es la razón por la que me he visto obligado a intentar reclutar a gente. Y tú puedes ser una de esas personas. Tú puedes ser especial, puedes ser de los buenos, por eso te he hecho llegar esta historia, para que entiendas que la gente no distingue entre el bien y el mal, y yo quiero que tú estés en el lado correcto.
Si te he convencido y quieres unirte a mí, ven a Lufkin, Texas, al final he decidido quedarme allí pese todo lo que pasó. Muchas veces añoro aquellos momentos, aquellos días en Lufkin cuando todo era paz y no había ningún problema. Todo lo contrario que ahora. Para empezar tuve que ir cambiando de localidad; primero estuve en San Francisco, luego en Chicago, Detroit, Atlanta, San Louis, San Antonio y ahora en Lufkin, también tuve que ir cambiando de nombre; me he llegado a llamar Ronan Abrams, Thomas Jones, John Dachille, Philip Brown, Henry Gale y por último Garry Foster, pero al fin he decidido dejarme de esconder y recuperar el nombre que me pusieron mis padres al nacer, Carlisle, Carlsile Swan.

¡Has sido despertado! Capítulo 14

14

Vince, Carlisle. New York. 2/11/2007. Lunes. 13:22 horas.



Él intentaba desesperadamente deshacerse de mí, pero yo lo evitaba. Quiso congelarme la cara tocándomela con su mano, pero yo la aparté a tiempo. Estábamos muy pegados para utilizar habilidades, pero antes de caer se dio media vuelta y consiguió deshacerse de mí. Los 2 caímos al suelo, él de pie con la ayuda de una mano y una rodilla, pero yo volví a caer de espalda. Quiso aprovechar que yo todavía estaba en el suelo retorciéndome de dolor para quemarme vivo, pero yo fui redolando por el suelo hasta meterme de bajo de un coche. Con sus musculosos brazos lo levantó, pero no me encontró allí. Me quedé colgado del coche y salté por detrás. Desde allí le lancé casi toda mi energía concentrada en un rayo, pero le dio tiempo a soltar el coche y ha poner los brazos en "X" para desviarlo. Mi frustración fue a más cuando vi que después de todo aquello no tenía ningún rasguño y a mí en cambio me dolía casi todo el cuerpo.
Habíamos cortado el tráfico, todo el mundo nos miraba, algunos tomaban fotos y otros videos con los móviles.
- Vayámonos de aquí. – Le propuse.
- ¿Y darte tiempo para recuperarte de tus heridas?
- ¡No seas idiota Carl! – Apreté los puños con fuerza. – Aquí hay mucha gente.
- Esta gente morirá si no mueres Vince. – Empezó a caminar lentamente hacia mí. – He de hacerlo por ellos, he de matarte por ellos.
- ¡No te quieras hacer el héroe ahora! ¡Todo esto empezó por tu culpa!
- ¿Cuándo empezó Vince? ¿Lo sabes? – Ya estaba muy próximo a mí. – ¿No te has parado a pensar que todo esto quizá lleva ocurriendo y ocurrirá siempre? ¿Qué por muchas cosas que alguien intenté cambiar siempre es el mismo resultado?
- ¿Y cuál es el resultado? – Retrocedí un par de pasos.
- No nos queda mucho para saberlo. – Concluyó con una sonrisa.
En pequeños y veloces saltos que difícilmente podía apreciar se dirigió a mí. Intentó golpearme varias veces, ya fueran patadas o puños yo los esquivaba con cierta facilidad hasta que uno me dio de pleno en la cara. La inercia del golpe me arrastró por el suelo quebrando así el asfalto. A punto de empotrarme contra la pared de un edificio pensé en traspasarlo y así lo hice. Carl se percató de ello y fue corriendo hacia la misma pared del edificio. Cuando estuvo a punto de cruzarlo de repente salí de ella y le cogí el cuello con las manos. Él empezó a chillar de dolor porque mis manos estaban ardiendo y al soltarle la marca lo justificaba. Ahora que lo tenía tirado en el suelo y desconcertado había que aprovechar así que apreté bien fuerte los puños y empecé a golpearle en el pecho sin pausa. Mis golpes lo iban hundiendo cada vez más provocando así un hoyo en la carretera. El polvo que levantaba era tal que nos cubría como si de niebla se tratara. Puño derecho, izquierdo, derecho, izquierdo, derecho, izquie…. ¡Ya no estaba allí! No sabía cuanto tiempo llevaba golpeando a la piedra. Me miré los nudillos y los tenía ensangrentados. Cuando el polvo se esfumó levanté la cabeza y lancé la mirada hacia todos los lados. No estaba. “¿Dónde coño está?” me pregunté. Miraba y miraba y no lo encontraba. Y por sorpresa… “¡zzzzzzzzziiiiiuuuuummmmm!” Una pequeña bola de energía de origen desconocido me perforó el hombro derecho y caí desplomado al suelo. Increíblemente no sentí dolor, al menos los primeros segundos.
Con la ayuda de los brazos me arrastré por el suelo sin seguir rumbo alguno. No veía nada, más bien veía como desenfocado. ¿Sería el dolor? ¿Sería el cansancio? ¿O quizá ambas cosas? Oí un ruido por detrás y miré. Unos pies se acercaban lentamente. Retome mi camino de la misma forma pero ahora más veloz. Sabía que era inútil, que me alcanzaría tarde o temprano pero de aquella manera podría ganar algunos segundos muy valiosos, así que seguí arrastrándome tan rápido como pude y lo hacia mirando a los alrededores, buscando algo útil que me pudiera servir de arma o algún agujero donde esconderme. A 3 metros divisé un trozo de metal, parecía de algún coche, no estaba seguro. Era largo y afilado, tenía que llegar a él como fuera, pero desgraciadamente el agujero del pecho comenzó a dar señales de vida y eso hizo aminorar mi marcha. Cuando tuve el trozo a 1 metro estire el brazo y lo toque con la punta de los dedos. “Un poco más” pensé. “Rápido”. Un terrible dolor me recorrió por todo el cuerpo cuando Carl me pisó fuertemente la herida.
- ¡Ahhhhh! – Grité.
- ¿Dónde crees que ibas cabronazo? – Con una patada en las costillas consiguió ponerme boca arriba. – Vas a pagar todo lo que me has hecho. – Tenía la cara casi desfigurada por las quemaduras en el bosque, todo el pecho ensangrentado, entre varios cortes y contusiones por todo el cuerpo.
- Supongo que son las consecuencias de hacer el bien ¿no Carlisle? – Me propinó otro pisotón, pero este con más fuerza. – ¡Ahhhhrgg! – Encogí un poco el cuerpo. – ¿Crees que me vas a matar a pisotones?
- No. Quiero que sufras y ahora sabrás como lo voy hacer. – Voló a tres palmos del suelo y dos bolas de fuego aparecieron una en cada mano.
“Haz un esfuerzo Vince, un último esfuerzo” me dije a mi mismo. Coloqué la palma de mis manos a la carretera. “Venga va el último”.
- ¿Crees que puedes ir muy lejos? – Dijo Carl.
- Mucho no, pero si lo suficiente. – Y desaparecí como si el asfalto me absorbiera.
- ¿Pero… cómo? – Carl, incrédulo, puso los pies en el suelo y apagó sus bolas de fuego.
Yo no había desaparecido, ni había ido a las alcantarillas traspasando el suelo, lo que había hecho era camuflarme como un camaleón. Estaba justo allí delante de él y no sospechaba nada. Aunque no tardaría mucho en hacerlo ya que podía descartar que no me había teletransportado porque mi energía vital hubiera desaparecido y no lo había hecho. Así que lo más normal era pensar que me había ido a la alcantarilla. Y así sucedió, dio un pequeño salto y bajó hacia a bajo traspasando el suelo. Intenté teletransportarme pero no conseguía reunir las fuerzas necesarias para realizar dicha habilidad. Así que pese a mis heridas me puse en pie y empecé a correr calle arriba. Un silencio reinaba en ella donde sólo se oía el tráfico de las calles de alrededor y la radio encendida de algunos coches abandonados con las puertas abiertas de par en par. La gente había desaparecido.
Al principio cojeaba pero poco a poco fui ganando soltura hasta que un coche explotó cerca de mí. No me caí al suelo de milagro y continué corriendo, no me hacia falta saber quien había hecho que explotara. Carl se había dado cuenta de que lo había engañado y me perseguía por detrás. ¿Volando o corriendo? No lo sabría hasta que me girara pero tenía miedo, miedo de morir y que aquello por todo lo que había luchado no sirviera para nada. Otro coche estalló e involuntariamente me subí a uno de ellos, de esta forma avanzaba saltando de coche en coche. Continuaban explotando y cada vez más violentamente y más cerca. Coche que dejaba de pisar coche que volaba por los aires. Al fin me atreví a mirar hacia atrás y él me perseguía haciendo lo mismo, de coche en coche, o mejor dicho de dos en dos, se acercaba muy rápidamente. Así que me dedicaba a lanzarle alguna bola de fuego cuando miraba hacia atrás para ralentizarlo, pero ninguna le daba, o bien porque él las esquivaba con suma facilidad o bien porque eran débiles y al tocarle le provocaban cosquillas. Notaba que aquel desgaste que suponía contraatacarle pasaba factura a mi carrera, entonces pensé que por mucho que corriera no serviría de nada porque Carlisle siempre me encontraría y al final me cogería. Quizá era esa la razón por la cual no se teletransportaba y corría detrás de mí, sabía que me cazaría y a ello jugaba, estaba divirtiéndose. Así que en uno de los saltos hacia el siguiente coche di una voltereta en el aire y cuando caí sobre el coche lo hice mirándole a los ojos a la vez que de mi mano salía uno de mis rayos. Él no se lo esperó y sólo pudo saltar hacia arriba.
- Ahora verás cabrón. – Susurré.
Estiré los brazos hacia arriba apuntándole con las palmas de ambas manos y de ellas salieron una cantidad incontable de furiosos rayos azules celeste que envolvieron rápidamente a Carl sin darle opción a reaccionar. Los rayos que giraban sobre él formaban una esfera donde Carl permanecía dentro, una esfera que flotaba en el aire a varios metros de altura. Ajunté las palmas y los rayos se contrajeron provocando así que la esfera se hiciera pequeña, más y más pequeña hasta que los rayos chocaron entre si y Carl cayó al suelo fulminado dándose así un fuerte golpe.
Bajé del coche apoyando una mano al capó y me dirigí hacia su cuerpo que desprendía un poco de humo. A mitad del camino percibí a Carl moviéndose.
- No puede ser… – Me dije a mi mismo.
Mi primera reacción fue echarme hacia atrás, pero tenía que aprovechar ese momento. Fui corriendo y pegué un pequeño salto para caer encima de él y aplastarle el cráneo ya que parecía la única forma de matarlo. Error. Antes de caer encima de él levantó la vista y con una ráfaga de viento me tiró por el suelo.
Los dos nos levantamos al mismo tiempo.
- Eres un hijo de puta con mucha suerte. – Dijo Carl.
- La suerte es algo que uno se gana, no algo que uno se encuentra así por así.
- Jeje… Se acerca el final Vince.
- Lo sé.
Concentró todas sus fuerzas. Un viento repentino le levantó el cabello y de repente incontables chispas eléctricas lo envolvieron. Yo intenté hacer lo mismo, pero que me agujerearan el pecho, más varias contusiones y cortes, caer 2 veces desde grandes alturas y despertar a 4 personas me dejó completamente agotado. Aún así pude reunir un poco de fuerzas, pero no se podía comparar con las de Carl que todavía no las había reunido todas. Los coches más próximos se movían sin parar y todos los aparatos que se encontraban al nuestro alrededor se fundieron o simplemente explotaron.
Una vez reunidas todas las fuerzas Carlisle decidió venir corriendo hacia mí, y yo hice lo mismo hacia él para que el impacto fuera de lo más equilibrado posible. Me equivoqué. Cuando nuestras manos chocaron, él me arrastró varios metros hacia atrás. Mis pies hicieron una larga y profunda brecha en el asfalto hasta que conseguí frenar. Él continuó intentando que cediera hacia atrás y yo intenté hacer lo mismo. Cuanto más apretábamos él uno contra el otro, más nos hundíamos hacía el suelo y la bola de energía roja que de repente nos envolvía se iba haciendo más y más grande. Los edificios más cercanos empezaban a derrumbarse, en aquel momento ninguno de los 2 nos dimos cuenta, sólo pensábamos en matar al otro.
El suelo tremolaba y se rompía, los edificios que no caían a punto estaban de hacerlo, desde dentro de la esfera el cielo iba cambiando de color, primero fue rojo, luego azul, verde, amarillo, morado, e incluso colores que no pertenecían dentro del espectro de la visión humana y que yo era incapaz de describir.
No me quedaban más fuerzas, poco a poco iba perdiendo terreno, cada segundo que pasaba estaba más convencido de que iba a morir. "Por todo lo que he luchado" pensé. De repente me vinieron en mente todos los recuerdos de Sam muriendo en mis brazos, de Mark, de Mary pidiéndome que la salvara, tenía que vencer por ellos ¡Debía ganar! Inesperadamente ahora era Carl quien reculaba. Eso hizo que utilizara más energía para no perder terreno y por lo tanto provocó más derrumbamientos. Aquellas chispas del principio se habían convertido en largas y finas ramas azules que partían de la esfera hacia todas las direcciones. Cuando chocaban entre ellas el estruendo que se escuchaba era terrible.
- ¡Ya me he hartado de ti, joder! – Al chillar se le marcaron excesivamente las enormes venas del cuello.
- ¡No te está siendo tan fácil! ¿Verdad?
- He de reconocer que me sorprendes ¡pero acabaré contigo!
- ¡¡Pues vamos!! ¡¡VAMOS!!
- ¡¡TE VAS A ENTERAR AHORA VINCE!!
- ¡¡¡¡VAMOS!!!!
Utilizó tanta fuerza que mi chaqueta se rompió y su pantalón se rajó por varios sitios. Nuestros chillidos servían para aliviar el dolor que nuestros cuerpos estaban padeciendo. Dentro de la esfera hacia un viento huracanado y ésta que ya tenía más de 100 metros de diámetro empezó a iluminarse con gran intensidad, y nosotros que estábamos dentro de ella, nos vimos obligados a cerrar los ojos. No os puedo explicar muy bien lo que sucedió después pero os puedo asegurar que la esfera explotó, y nosotros con ella.

domingo, 7 de marzo de 2010

¡Has sido despertado! Capítulo 13

13

Vince, Carlisle, Lewis, Mary. New York. 2/11/2007. Lunes. 13:13 horas.


Un destello de luz que partía del dedo de Mary entró por la espalda de Lewis y salió por su pecho. Este cayó al suelo fulminado. Yo hice lo mismo con Carl, pero pese a su nueva corpulencia lo esquivó dando una voltereta hacia un lado.
- ¡¿Pero qué has hecho guarra?! – Carlisle no entendía lo que acababa de ver.
- Lo que me dijo Vince – contestó Mary con mucha serenidad.
- Hija de puta… – Carl se abalanzó a ella sujetándola por el cuello de la chaqueta. Ella estaba muy mal herida y apenas podía mantenerse en pie. – Te vas a enterar zorra.
Empezó a empujarla contra las paredes de la casa, estas comenzaron a romperse y cuando quise ayudarla él me lanzó un rayo amarillo que me rozó el brazo derecho. Como si no me hubiera hecho nada cerré los ojos y al abrirlos aparecí detrás de él, le propiné un puño en la cara y Mary cayó al suelo. Pese a darle con todas mis fuerzas sólo retrocedió un par de pasos y… ¡ y desapareció!
- ¡Me la vais a pagar cabrones! – Dijo subido en la ventana con medio cuerpo fuera. – ¡Os lo juro! – Y saltó hacia a bajo.
- ¡Síguelo Vince! – Me dijo Mary desde el suelo. – ¡No puedes dejar que escape!
Fui corriendo hacia allí para ver como se precipitaba, pero no vi a nadie.
- ¿Dónde está…? – me pregunté. – No lo veo.
- Estoy aquí Vince, con tu preciosa y querida Mary. – Dijo Carl que ya la estaba cogiendo del cuello por detrás.
- Suéltala.
- ¿Para qué? ¿Para que seáis 2 contra 1? – Me recordó. – Lo siento Vince, pero no puedo dejar que venzas, tengo que proteger la ciudad, tengo que salvar al mundo.
- ¿Qué? ¿Salvar el mundo? ¿Proteger la ciudad? ¡Yo la tengo que protegerla de ti! – Me acerqué unos pasos a la vez que lo señalaba.
- Yo no me acercaría más Vince. – La cogió con más fuerza.
- Vince, por favor, ayúdame – Mary lloraba – sálvame…
- Tranquila cariño.
- Eso Vince – dijo Carl – miéntele. Dile que la vas a salvar.
- No lo escuches. No es mentira. Te salvaré… te lo prometo.
Entonces algo me tocó el pie y del susto salté hacia atrás. ¡Era Lewis! ¡Estaba vivo!
- Carl... Ayúdame… – Suplicó arrastrándose hacia él dejando una gran marca roja por donde pasaba.
Más bien estaba más muerto que vivo. Pensé en capturarlo y hacer un intercambio por Mary, pero para variar Carlisle se me adelantó.
- No pienses que haría un intercambio. Está medio muerto.
- Pero… pero Carl… – Lewis seguía avanzando hacia él.
- Tranquilo amigo – dijo Carl – acércate a mí y estarás a salvo.
A penas prestaba atención a aquella situación. No podía hacer nada, sólo podía limitarme a mirar a Mary, mirar esos inquietos ojos azules que me miraban a mí también. Permanecía atento a cualquier distracción de Carl para salvarla pero no hubo ninguno.
Cuando Lewis llegó a los pies de Carl este sin tocarlo lo levantó hasta ponerlo a su altura.
- ¿Qué haces Carl…? – Dijo Lewis con un hilo de voz.
- Nada, tranquilo. – Le colocó la mano que le quedaba libre encima de la cabeza. – Vas a darme lo que inútilmente te di en su día. – Las chispas eléctricas de un color anaranjado que partían de su mano empezaron a destellar por la cabeza de Lewis. Un humo marrón ennegrecido salía por los ojos, boca, nariz y orejas de Lewis y a su vez era chupado por los dedos de Carl. En cuestión de segundos el cadáver cayó desplomado al suelo prácticamente convertido en esqueleto. – Bufffff, cuanta energía malgastada había en él.
Mary y yo nos quedamos consternados por lo que acabábamos de ver. Le había succionado la vida y con ello parecía haber ganado fuerza.
- Bueno… después de esta agraciada dosis que me ha brindado mi buen amigo Lewis creo que esta zorra ya no me sirve de nada. – Y empujó a Mary hacia delante.
Ingenuo de mi, hubo un momento, unas milésimas de segundo, que pensé que Carl la dejaría ir así sin más. Y lo que hizo fue tirármela de cara hacia mí y lanzar un rayo de energía contra nosotros. Si apartaba a Mary el rayo me daba a mí, si yo me apartaba entonces le daba a ella y si intentaba apartarnos a ella y a mí nos mataba a los dos. Está última opción era inviable, así que el rayo sólo dio blanco a uno.
- Ahhhh…. – se oyó un grito ahogado en el comedor.
Ambos quedamos tendidos al suelo, yo debajo y ella encima de mí. Lo primero que hice fue tocarme el pecho, la zona abdominal… y nada. No tenía ninguna herida pero… mis manos estaban manchadas de sangre y no era mía. Empujé hacia un lado a Mary y esta cayó al suelo boca arriba. El rayo había entrado por su espalda y había encontrado salida por la barriga. Alrededor de ella se había formado un charco de sangre muy oscuro y espeso. Ella aún estaba consciente.
- Vince… – Pronunció entre dientes.
Verla de aquella manera me recordó a la muerte de Sam que tan lejos parecía que quedaba aunque sólo hubiera transcurrido 1 hora.
Me incorporé y me puse de rodillas al lado de ella. Con una mano le cogí bien fuerte la suya y con la otra le sujeté la cabeza, y ella la inclinó hacia mí.
- Vince… – Sus palabras se veían obstaculizadas por la sangre que salía por su boca. – Tú… ¿Tú esto lo sabías verdad?
- ¿El qué? Qué dices, ¿cómo quieres que supiese lo que pasaría cariño?
- Claro que lo sabía. – Interrumpió Carl que seguía en el mismo sitio y aún con el dedo levantado. – Has sido una marioneta más de las muchas con las que ha jugado tu querido Vince, Mary. Te podía haber salvado y ha preferido salvarse él. Parece que tu novio no te quiere tanto como te había hecho creer, ¿verdad?
- ¡¿Pretendes que ella te crea hijo de puta?! ¡Tú la has matado!
- Lo… lo sabías… – Una cascada de lágrimas empezaró a caer por las mejillas de Mary hasta llegar a mezclarse con la sangre que le salía de la boca.
- No digas tonterías Mary, descansa.
- Como sabías lo de Sam – continuó diciendo – sabías que… que él moriría, el… – tosió unos cuantas veces y le empezaron a entrar temblores – seguramente… lo del policía en… en el bosque también lo sabías…
- Por favor Mary… – Algunas lágrimas empezaron a asomarse pero pocas a derramarse – no te hagas esto…
- Yo… yo te quería… creí en ti… siempre….
- Yo te quiero Mary y siempre te querré. – De repente se me ocurrió algo, otra oportunidad más para arreglarlo todo. – Viajaré al pasado cariño, te lo prometo. Viajaré al pasado y lo arreglaré todo. Confía en mí.
- Ya estoy harto de mariconadas. – Dijo Carlisle acercándose hacia nosotros. – ¿Es qué aquí nadie puede morir sin más? ¿Sin decir un puta palabra?
Sus manos se vieron envueltas por un fuego de un color rojo muy intenso. Yo, en mi mundo, sólo tenía ojos para Mary.
- Nunca… – dijo Mary ya en las últimas – nunca te tendría que haber conocido Vince Lekker… nunca…
- ¡A callar! – De sus manos salió una llamarada que la prendió entera. – Te dije que me las pagarías.
El cuerpo de Mary ardía delante mío, por suerte ya estaba muerta. Sus últimas palabras fueron “Nunca te tendría que haber conocido Vince Lekker” ¿Tan mal lo había hecho? No podía dejar de darle vueltas. La había fallado… “¡No!” me dije por mis adentros, “sólo había un culpable y se llamaba Carlisle Swan.”
De golpe, la ira se apoderó de mí. Quería que toda esta historia terminara de una vez por todas. Así que fue corriendo hacía Carl sin darle opción a reacción alguna, lo abracé bien fuerte y corriendo por el comedor reventamos una de las paredes que daba al exterior y nos precipitamos al vacío.

lunes, 28 de diciembre de 2009

¡Has sido despertado! Capítulo 12

12

Vince, Carlisle, Lewis, Mary. Los Ángeles. 2/11/2007. Lunes. 12:54 horas.


Aparecí en Los Ángeles, concretamente en el callejón donde lo vi por primera vez. No había nadie. "Claro, me dijo que él estaba aquí para pasar desapercibido, por eso no está, porque aún no ha sido despertado" me recordé.
Sigilosamente alguien se aproximó por detrás. Me volví y mi sorpresa fue ver a Mark Morgan apuntándome con una pistola.
- Veo que ya ha venido ha engañarte – adiviné.
Mis posibilidades de poner a Mark de mi parte se habían reducido. No contaba con que Carl hubiera venido antes que yo, pero no entendía porqué no le había matado para evitarse problemas y más contando que pocas horas antes Mark le había quemado toda la cara.
- ¿Y por qué no le iba a creer? Me dijo que vendrías a matarme. – Dijo Mark con la pistola tiritando en su mano. – Y aquí estás.
- Él miente. – Hice un gesto con la mano, lo inmovilicé e hice que tirara la pistola al suelo. – He venido para pedirte ayuda.
- ¿Ayuda? ¿A mí? – dijo sorprendido.
- Sí. – Ya que había parecido con una pistola deduje que Carl no quiso despertarlo para evitarse futuros problemas. Así que lo arrodillé y puse la mano encima de su cabeza. – Ahora te voy hacer especial, para que me ayudes. – Las chispas azules hacían de puente entre mi mano y la cabeza de Mark. Gritaba cada vez más alto, era curioso, Sam no había soltado ni un chillido - ¡¡Mark Morgan, has sido despertado!!
Quedó tendido en el suelo sin saber qué decir ni saber que estaba pasando.
- ¿Qué… me has… hecho? Me siento… raro. – Dijo a la vez que se miraba las manos.
- Tranquilo, se te pasará. – Me agaché para ponerme más o menos a su altura – Ahora escúchame bien. Sé que puedo confiar en ti, porque aunque tú no lo sepas, ya me has ayudado. – Me miraba fijamente a los ojos. – La mañana del 10 de diciembre de este mismo año irás a Lufkin, Texas. A las afueras del poblado hay una casa de madera bastante grande. Irás allí para matar a Carlisle Swan. Si no está vuelve más tarde o ves al bosque, búscanos y nos encontrarás, verás a 3 hombres, pero faltará una mujer que está escondida entre los árboles, vigila mucho con ella, pero la prioridad es matar a Carlisle Swan.
- ¿Pero… pero por qué yo?
- Porque has sido elegido – ¿qué otra cosa le podía decir? tenía que sorprenderlo, era mi única baza – puedes ser una pieza clave en todo esto – concluí.
- ¿Y… y cómo reconoceré a ese tal Carlisle Swan?
- Porqué es el mismo que te ha dado esa pistola. Y para que no tengas ninguna duda de que estás haciendo lo correcto, de aquí 3 días, pasadas las 9 de la mañana del 5 de noviembre, yo y Carlisle vendremos a este callejón. Tú hazte el vagabundo mirando por la basura y escucha la conversación con la ayuda de las habilidades que te he dado – me levanté – eso te convencerá. Nos vemos pronto – cerré los ojos y pensé en New York, la casa de Mary.
Aparecí en su casa, en el comedor para ser exactos… en el comedor que vi por última vez a la inocente Mary tal y como era, tal y como la conocí. En el comedor que aún no había sido destruido por mi yo del pasado y por él encapuchado que me había golpeado, ahora sabía que ese encapuchado era Carlisle.
Ella no estaba allí, pero se acercó al escuchar ruido.
- ¿Qué…qué estás haciendo aquí Vince? ¿Cómo has entrado? – Preguntó atónita.
- Lo siento, no tengo tiempo, ya he perdido demasiado. – La inmovilicé e hice el mismo procedimiento que los demás – ¡¡Mary Lauper, has sido despertada!!
Intentó levantarse pero apenas pudo, así que la cogí y la senté al sofá.
- ¿Pero qué me has hecho Vince? – preguntó atemorizada.
- Nada malo, ya se te pasará – la tranquilicé – ahora escúchame atentamente. Pase lo que te pase, yo estaré cuidándote. – De repente se me ocurrió una idea que creía que lo cambiaría todo. – Miente, miente siempre, haz todo lo que te digan, humíllame, mata si es necesario, pero cuando diga las palabras "Klatuu, Barada, Nictu" mata a Lewis Evans, es un hombre alto y de raza negra, no lo dudes ni por un segundo, mátalo. – Tenía la esperanza que mi yo del futuro hubiese hecho lo mismo, sino estaba perdido.
- Pero… pero… ¿matar? ¿Qué está pasando? – se fijó en la herida de la pierna – ¿y esa herida tan fea? ¿cómo te la has hecho?
- No es nada. Tú haz lo que te he dicho y estarás a salvo.
- ¿Pero… pero Vince?
- Confía en mí. Sé que ahora no entiendes nada cariño, pero sólo te pido que hagas lo que te diga y los 2 estaremos a salvo. – La miré detenidamente, le pasé el pelo por detrás de la oreja y la besé "parece que hayan pasado años desde la última vez que lo hice" pensé – Adiós.
- ¿A dónde vas? – le caían lágrimas por la mejilla.
- Tranquila. Nos veremos pronto, pero no te preocupes. – Intenté no llorar, pero algunas lágrimas cayeron. – Recuérdalo bien, "Klatuu, Barada, Nictu". – Ella asintió. – Lo siento, me tengo que ir. – Me puse la capucha de nuevo y cerré los ojos para pensar en New York, mi casa.
Todo iba como lo recordaba; Carl, Lewis y Mary estaban a punto de matar a Vince del pasado. Por suerte aparecí entre Mary que venía prácticamente a rastras hacia mí y mi yo del pasado. Tenía que decirle que se fuera, pero ¿cómo? "¡Claro, por telepatía!" Pero cuando iba hacer uso de ello, el teléfono sonó, y todos menos yo se fijaron en él, "será Mary" pensé. Le libré del poder que le mantenía inmovilizado y aproveché aquel momento de distracción para comunicarme con él.
- ¡Huye! Tú puedes. Ahora tú tienes el poder. Yo te lo he despertado. Sólo piensa en el lugar a donde quieres ir. Y recuerda… ¡Encuentra a Carlisle Swan y mátalo!
Carl se percató de lo que trataba de hacer.
- ¡¿Qué Vince?! ¿¡Empiezas a comprender!? – me dijo.
"Ahora comprendo más de lo que te piensas" quise decirle.
Carl y Lewis empezaron a cargar energía en sus manos, pero no les di tiempo a utilizarla y les lancé rayos eléctricos. Lewis salió despedido por una de las ventanas del comedor, pero a Carl sólo le destrocé la chaqueta. Eso lo cabreó porque de golpe se le ejercitaron los músculos de los brazos, la espalda, el pecho, las piernas… aparentaba tener una fuerza terrible. Vino corriendo hacia mí, no sabía que hacer, y por culpa de ese segundo de duda le di tiempo a que me propinara un puñetazo a la barriga que hizo que me temblaran las piernas, en mi vida algo me había hecho tanto daño. Y para acabar me dio otro en la barbilla que me envió hacia arriba. No sentí dolor al romper aquellos 6 techos con la cabeza, pero cuando estaba suspenso en el cielo no sabía si caía o todavía seguía subiendo. Me di cuenta de ello cuando mi cuerpo chocó brutalmente con una de las muchísimas calles que tenía la ciudad. Rápidamente se formó una multitud a mi alrededor, era normal. Un tipo acababa de cortar el tráfico cayendo desde el cielo, y lo más extraño de todo era que no se había matado.
Me costó, pero pude levantarme pese al dolor de la pierna y las otras heridas que se habían sumado con la caída, las más severas una en la espalda y otra en el brazo derecho. Volví a caer y algunas personas se ofrecieron a ayudarme.
- ¡Dejadme en paz! – les advertí – ¡Qué nadie me toqué!
- No seas inconsciente, no te muevas – dijo una de las varias personas que se encontraban a mi alrededor – ya viene una ambulancia. – Y puso su mano en mi hombro. Todo mi cuerpo desprendió una ráfaga de viento que los lanzó a todos por los aires. – ¡He dicho qué nadie me toque joder! – Los coches más cercanos que permanecían parados por mi culpa también salieron despedidos, las paredes de los edificios de al lado se agrietaron pero los cristales petaron y las farolas yacían torcidas apuntado al lado contrario donde me encontraba.
Estaba perdiendo los estribos y debía de localizar a Carlisle como fuera, y sólo podía estar en un sitio. Cerré los ojos y pensé en New York, la casa de Mary.
De la nada surgí en su comedor y además lo hice entre los 3 encapuchados. Ni Vince ni Mary del pasado, o mejor dicho del presente estaban allí.
- ¡Klatuu, Barada, Nictu! – chillé enfurecido.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

11

Vince, Carlisle, Lewis, Mary. Lufkin, Texas. 2/11/2007. Lunes. 12:36 horas.


Abrí los ojos. Reconocía donde estaba, en Lufkin, pero aquellos abetos tan altos seguían en pie, como si nada hubiese ocurrido. Carl, Lewis y Mary estaban malheridos y esparcidos por el suelo. El primero se levantó aturdido, el segundo se revolvía por el suelo y ella permanecía inmóvil con los ojos bien abiertos. Yo me sentía bien, no me dolía nada, sólo sentía un dolor punzante en la pierna izquierda. No sabía que me había ocurrido ni por qué, sólo sabía que estaba completamente empapado.
"¿Dónde estoy? ¿Estoy en el pasado? ¿Es posible? Tendré que averiguarlo" pensé. Pero antes, debía aprovechar aquel momento, tenía que matarlos ya. Me acerqué velozmente a Carlisle con la intención de darle un buen golpe en la cara, pero este se percató a tiempo y me esquivó con un sutil movimiento hacia atrás. Me sujetó la muñeca y me la retorció, pero yo ajeno al dolor le di un puñetazo con la otra mano. Antes de caerse al suelo soltó una patada y me golpeó en la pierna herida. Carlisle se incorporó de inmediato y Lewis lo hizo a la misma vez. Podía luchar contra uno, pero no contra 2.
- Sé lo que estás pensando Vince – me dijo Carl – te recuerdo que no puedes ir a ningún lado, somos 3.
- ¿Tres? Mary está en el suelo y Lewis está aturdido todavía – dije.
- ¿Aturdido? No estoy aturdido – dijo Lewis mirándose a si mismo.
- Yo creo que sí – aparecí detrás de él y le di un puñetazo en toda la cara con todas mis fuerzas. Me hice polvo la mano.
- ¡No funcionará Vince! – me advirtió Carl.
- ¿Tú crees? Vamos a verlo – me puse la capucha, cerré los ojos y pensé en New York, mi casa.
Aparecí en la cocina ¡Era yo quien estaba delante de mí! "¿Puse esa cara?" me pregunté cuando me vi con la mandíbula desencajada.
Cogió el primer cuchillo que encontró. Yo me acerqué a él, pero a duras penas podía apoyar la pierna izquierda. "¿Debo quitarme la capucha y decirle quien soy?" pensé. No, no podía verme en aquel estado, no haría lo que yo le dijera porque no querría acabar herido, me conocía muy bien. Tenía que sorprenderlo para que obedeciera, si no me podía dar por muerto.
Me arrimé a él tanto como me dejó, pero reculó hasta el comedor. No me quedó otra que inmovilizarlo levantando el brazo derecho. Le obligué a ponerse de rodillas y tirar el cuchillo al suelo.
- ¿Quién eres? – me dijo.
- "No se lo puedo decir" me recordé mientras me colocaba la mano izquierda al cuello para cambiar mi voz – Eso nunca debes saberlo Vince, excepto cuando llegué el momento – seguramente ese momento nunca llegaría, pero tenía que dejar de tardar tanto, los demás podrían llegar en cualquier momento – no tenemos mucho tiempo.
De nuevo me acerqué a él. Coloqué la palma de la mano encima de su cabeza pero sin tocarle. Debía de darle parte de mis poderes aunque ello me debilitara. Nunca lo había hecho, pero sabía que sería capaz si me concentraba, igual que hice con Lewis en Phoenix, allí no sabía traspasar paredes, pero aprendí. Así que lo probé. Algunas chispas salieron de mis dedos, notaba como parte de mi fuerza interior se iba. Él empezó a chillar y fue cuando yo pronuncié:
- ¡¡Vince Lekker, has sido despertado!! – el comedor había quedado destrozado y él dejó de gritar – ahora Vince – "está ocurriendo exactamente como me sucedió a mí" pensé, pero creía que estaba haciendo lo correcto – debes encontrar a Carlisle Swan y matarlo.
- ¿Matar? ¿Por qué? ¿Quién es él?
- No soy yo quien debe reescribir el destino del que nos apartamos – "Eres tú porque yo parece que he fracasado" quise decirle.
- ¿Destino? ¿Qué dices? – parecía no entender nada.
"¡Mierda!" "Ya están aquí, los presiento" "He ido muy lento" me lamenté.
- Tienes que marcharte o te matarán. No tienes elección. En 27 segundos ya estarán aquí.
- ¿Estará aquí quién? ¿Y porqué quieren matarme?
Debía de irme, no había acabado todo lo que tenía hacer.
- ¡Recuerda!¡Es muy importante Vince! ¡Debes encontrar a Carlisle Swan y matarlo! ¡No lo pienses 2 veces! El destino del nuevo mundo está en tus manos.
Cerré los ojos y pensé en St. Paul. Aparecí en el comedor de la casa de Sam. Estaba cosiendo y mi presencia lo interrumpió. Yo estaba igual de sorprendido que él porque para mí sólo había pasado media hora desde que había muerto en mis brazos. Me acerqué a él, no tenía mucho tiempo, tenía que ser directo.
- Hola Sam – me quité la capucha – El 29 de noviembre, bien temprano, vendrán 2 personas a buscarte y tú iras con ellos – "bien, me escucha con atención" pensé después de ver su cara – uno se llama Carlisle Swan, no te fíes de él, nos engañará.
- ¿Cómo? ¿Quién eres? ¿Qué haces aquí? – Dijo aterrado a la misma vez que se levantaba de la silla.
- Mmmm… no puedo decírtelo. Lo sabrás el 29 de noviembre. – Conseguí decir tras varios segundos dubitativo.
- Pero… pero no veo que tenga que hacer lo que me digas…
¿Qué estaba haciendo? ¿Por qué lo hacía? Él no lo sabía pero lo estaba enviando a la muerte, porque al fin y al cabo esto sólo ayudaba a que pasara lo que ya había pasado. Sabía que con cambiar alguna cosa para bien de entre todas ya debería ser suficiente, pero en aquel momento no se me ocurría nada.
- Mira – tome aire – No te pido que me creas ahora. Te conozco, sé que eres buena persona, que harás lo correcto, lo sé porque lo he visto. No entiendes nada de esto, es normal, ya lo entenderás. Sólo quiero que no olvides que no te puedes fiar de Carlisle Swan porque nos querrá engañar en todo momento.
- ¿Nos… nos engañará?
- Sí. La otra persona se llama Vince Lekker y sólo haz lo que él te diga.
- ¿Pero cómo lo reconoceré?
- Sabrás quien es. No tengo tiempo para explicarte más. – Lo inmovilicé y coloqué la palma de mi mano encima de su cabeza. Chispas salieron de mis dedos y otra vez noté un flux de fuerza que se esfumaba de mi cuerpo – ¡¡Sam Slade, has sido despertado!!
Antes de pensar en Los Ángeles vi como Sam caía redondo al suelo semiinconsciente. Fue la última vez que lo vi.

sábado, 21 de noviembre de 2009

¡Has sido despertado! Capítulo 10

10

Vince, Carlisle, Lewis. Lufkin, Texas. 10/12/2007. Lunes. 12:16 horas.

La lluvia no daba tregua. Cada minuto que pasaba caía con más fuerza. El barro se adueñaba del paisaje y cada paso que daba mis botas se hundían un palmo.
Dejé el cadáver de Sam en el suelo y me propuse vengarlo. Vengarlo a él y a Mary. Las manos me empezaron arder y con ellas, varias chispas saltaban de un lado a otro entre mis brazos.
- ¡Pagaras por esto Carlisle Swan! – cada paso que daba hacia él, era un paso que daba hacia una muerte segura.
- Veo que tienes ganas de morir Vince – adivinó Carl – Una lástima, podíamos haber hecho grandes cosas juntos, pero no seré tan estúpido como para dejarte con vida.
- ¡Yo tampoco! – dije lanzando los rayos eléctricos. Los paró fácilmente con la palma de la mano - ¿Pero cómo…?
En ningún momento paré de lanzarles rayos para ganar terreno. Los esquivaban con mucha facilidad, todo lo contrario que yo cuando me los devolvían.
- Si piensas que hemos perdido el tiempo estás equivocado. Mientras tú te dedicabas a jugar en la cama con Mary, Lewis y yo nos entrenábamos duro. No tienes nada que hacer ni con uno de nosotros, imagínate con 2, jaja.
Apreté los puños y cerré los ojos. Al abrirlos aparecí detrás de ellos. A Carl le propiné un golpe en la cara que lo envió a varios metros dentro al bosque. Cuando quise golpear a Lewis, este me detuvo el golpe con la mano y con la otra me cogió por la cara. Me levantó varios palmos del suelo para luego lanzarme hacia los árboles hasta que me tope con uno. El choque fue tan fuerte que noté como me crujió toda la espalda, pero pese al dolor pude rodar por el suelo lo suficientemente rápido antes de que el árbol me cayera encima. Cuando alcé la cabeza, tenía a Lewis delante de mí.
- ¿Por qué? – le pregunté desde el suelo – ¿Por qué me haces esto?
- Cuando me encontrasteis no te dije toda la verdad – se agachó para cogerme del cuello – a mí me despertó Carlisle. El que tú conoces no, sino otro.
- ¿Qué? – “como yo con Sam” pensé.
- Cuando le vi entrar por mi puerta no lo reconocí, más tarde sí, pero me costó hacerlo porque tenía el rostro intacto, y el Carlisle que me despertó parecía mucho más viejo y tenía muchas cicatrices por toda la cara.
- A mí también me despertó mi yo, mi yo del futuro – dijo Carlisle a la vez que se tocaba la cabeza y se aproximaba hacia nosotros. No parecía que el golpe que le había propinado instantes antes le hubiera hecho daño alguno.
- ¿Y a mí me despertó mi yo del futuro? – yo ya había supuesto que los encapuchados de mí casa guardaban relación con nosotros, pero nunca hubiese imaginado que la persona que me despertó fuera Vince Lekker del futuro.
- Supongo, no lo sé. Mi yo del futuro no me dio la orden de matarte tan pronto como te viera. Me dijo que alargara ese momento hasta que fuera necesario, lo necesario para acercarme a ti y a tus posibles aliados, como Sam y Mary – Carl suspiró a la vez que se echaba el flequillo hacia atrás – No me iba a cuestionar a mi mismo ¿no Vince?
- Claro que no – “¿Por eso el encapuchado que me despertó no me enseño el rostro? ¿Por qué era igual que yo?” pensé.
- No fue muy agradable verme tan malherido Vince. ¿Por qué iba hacer lo que me decía un tipo igual que yo pero con la cara totalmente quemada?
- Tú sabrás porqué le hiciste caso. Pero de momento no parece que tengas la cara quemada.
- Exacto. Ni de momento ni nuca. He hecho tal y lo que me dijo, confié en mi mismo. ¿Te imaginas mi cara quemada? Que desperdicio, ja ja ja.
Si estaba en lo cierto, tenía que hacer lo que fuera para que Carl no se enterara de lo que había sucedido en mi casa. Debía de engañarlos para que todo lo que había sucedido no se produjera nunca. Tal y como me dijo mi encapuchado “yo tengo que reescribir el destino”. Para empezar, con matar a 1 de los 2 serviría, aunque yo luego muriera, ya sería suficiente, pero ¿cambiaría el destino a mejor o a peor? Tenía que asegurarme que fuera a mejor porque sino no valdría la pena cambiarlo, pero ¿de verdad se puede cambiar el presente modificando el pasado? o ¿son 2 realidades diferentes que no existen ningún vínculo entre ellas? y ¿cómo puedo viajar al pasado? ¿existe alguna habilidad? Por el momento sólo pensaba en hacer una cosa ¿cuál? Huir.
- ¡Me voy! – me deshice de Lewis que todavía me agarraba del cuello y pensé en Seattle. Pero no me fui… - ¿Cómo…?
- Uy ¿qué ha pasado? – preguntó Carl en tono de burla.
- No te dejamos utilizar ciertos poderes porque los nuestros actúan contra los tuyos, no todos, pero si los principales – dijo Lewis – eres tan débil que ni siquiera te has dado cuenta.
“¡Mierda! ¿Y ahora qué? Estoy perdido”.
- Bueno, voy ha ahorrarte más sorpresas – levantó el dedo índice de la mano izquierda y encima de el apareció una pequeña esfera naranja muy brillante.
- ¿Ya está? ¿Me matarás así sin más? ¿Todas estás semanas juntos eran toda una farsa?
- Me caes bien Vince, pero he de evitar sorpresas. Tengo que hacer todo lo que me dijo mi yo del futuro.
- Ya veo… – a la vez que miraba la esfera brillante, por detrás vi algo moverse entre los árboles ¡y de ellos salió el Agente de policía que vino a buscar a Carl por la mañana con una bola de fuego en una mano! – Has de evitar sorpresas… ¡Pues toma una detrás de ti!
El Agente lanzó la bola de fuego directamente a la cara de Carlisle cuando este se giró. Yo, a su vez, utilicé la telequinesis para, con un gesto con el brazo hacia arriba, lanzar varios metros por los aires a Lewis. Carl daba vueltas por el suelo, agonizaba de dolor hasta que se le ocurrió utilizar la habilidad del hielo para quitarse las llamas. Aquello hizo que aún chillara más y le saliera humo por la cara. El Agente fue volando hacia él a la vez que Lewis caía al suelo inconsciente.
- ¡¿Dónde está la otra?! – preguntó desesperadamente el Agente.
- No hay otra – fui rápidamnete hacia él – sólo están estos dos.
- ¡Qué no te engañen más Vince!
- ¿Cómo sabes mi nombre? – mi sorpresa fue mayor cuando oí la respuesta.
- ¡Por que tú me despertaste! – nos miramos fijamente a los ojos, y fue ahí cuando lo reconocí.
- ¡Claro! ¡Tú eres Mark Morgan! ¡El vagabundo de Los Ángeles!
- El mismo – afirmó.
- Pero… eras un vagabundo… – de repente comprendí – sabías que Carl te vigilaba, por eso actuabas así.
- Así es.
- ¿Pero cómo sabías que tenías que venir hoy?
- Tú me lo dijiste, tu tú del futuro – miró a Carl que aún estaba tirado en el suelo con las manos en la cara – también me dijo que matara a este – echó un vistazo a Lewis todavía inconciente – y a este también. Que sólo confiara en ti y…. – dio una ojeada a su alrededor – ¡¿Pero dónde está la chica?! – se acordó de repente.
- La mataron – respondí secamente.
- ¡¿Qué la mataron?! – me cogió por el cuello de la chaqueta – ¡Eso no puede ser porque ella es uno de los suyos!
- ¿Cómo? Eso es imposible. Y suéltame – dije a la vez que le empujaba.
- ¿¡Cómo que imposible!? – no paraba de mirar constantemente a su alrededor, parecía muy alterado – ¡Tú me lo dijiste! Me dijiste que eran 3, y me insististe que había una chica escondida, y que nunca me fiara de ella.
- ¡¿Escondida?! – yo también empecé a mirar todos los árboles que nos rodeaban – ¿Estás seguro?
- Sí, sí que lo estoy, ya te he dicho que tú me diji…
"¡Piiiiiiiiiiiiimmmmmmmm!"
Un rayo de luz amarillo se aproximaba hacia nuestra posición partiendo por la mitad los árboles que se entrometían en su camino. Sin tener tiempo para reaccionar, el rayo perforó la cabeza de Mark. De entre los árboles salió una persona con una chaqueta negra, era una chica rubia, de ojos azules… ¡era Mary! Tal fue mi sorpresa que me caí de culo al suelo.
- No quería que llegaras a ver esto – me dijo.
- Pero lo he visto – me levanté al mismo tiempo que Lewis recuperaba la conciencia.
- Te estarás preguntando por qué ¿no?
- El pasado 2 de Noviembre, en tu casa, cuando yo desaparecí y te dejé con Carl, Lewis y tu tú del futuro. Carlisle te despertó y ella se encargó de convencerte. Te dijeron que tenías que ir a casa de tus padres lo más rápido posible y que hicieras siempre lo que Carlisle Swan te dijera, aunque fuera matar a tu querido Vince , porque tú eras una pieza clave en todo esto y tenías que salvar al mundo.
- Veo que empiezas a comprenderlo todo – dijo Lewis a la vez que se incorporaba – Mary, ve como está Carl – le ordenó.
Ella fue corriendo hasta él y empezaron a intercambiar palabras que no llegué a entender. No había la menor duda de que Carl era el jefe, pero en caso de que le ocurriera algo, Lewis sería quien moviera el cotarro.
Carl se puso en pie gracias a la ayuda de Mary, y ahí fue cuando le ví la cara. Sólo habían pasado unos minutos y las fuertes quemaduras que había sufrido en la cara ya habían cicatrizado, pero le había quedado desfigurada.
- ¿Mary? – dije.
- No contestes – dijo la débil voz de Carl – querrá engañarte.
- Sólo quiero que sepas que… ¡esto no va a quedar así! – levanté rápidamente los brazos hacia arriba y los deje caer hasta llegar a apuntarla con ellos. Una fuerza invisible la lanzó varios metros hacia atrás, y Carl que estaba justo al lado también, pero a menos distancia.
Lewis se me vino encima y quiso darme un puñetazo a la cara que pude esquivar con facilidad. Ahora parecía lento, quizá porqué no se había recuperado del todo. Así que me dio tiempo a utilizar la misma habilidad que acababa de utilizar contra Mary, y lo lancé hacia atrás, pero se incorporó rápidamente. Extendió el brazo derecho y se sujeto la muñeca con la otra mano. Nunca me hubiese podido imaginar que los poderes llagasen a tanto. Primero los dedos se unieron formando un pequeño y fino cuchillo, unos segundos más tarde todo el brazo derecho se convirtió en una especie de espada larga y bien afilada. Intentó cortarme varias veces, por la derecha, por la izquierda, arriba, abajo, pero yo las esquivaba hábilmente. Él fue insistiendo hasta que sin darme cuenta me acorraló con la ayuda de Carlisle. Este desde el suelo y por detrás me sujetó la pierna izquierda y formó un bloque de hielo alrededor. Prácticamente no podía moverme, sólo pude saltar hacia atrás y colocarme a sus espaldas. Al pisar, el hielo se quebró y un gran dolor me recorrió por todo el cuerpo e hizo que me llevara las manos a la pierna. Cuando levanté la cabeza, a lo lejos, venía Mary cojeando fuertemente, estaba peor que yo, sin duda era la más débil del grupo, y yo como un idiota aún sentía algo por ella. En cambio Lewis parecía estar perfectamente aunque la caída que había sufrido minutos antes le provocó alguna herida que le había manchado la chaqueta, pero lo peor de todo esto era que Carlisle se recuperaba con rapidez.

Estaba perdido, lo sabía, no podía moverme, y era cuestión de segundos que me mataran. Carl me lanzó una ráfaga de viento que me lanzó unos pocos metros hacia atrás. Desde el suelo intenté lanzarles fuego, hielo, viento, rayos, pero fue inútil, Carl los detenía con facilidad mientras avanzaba hacia mí. Intenté cortar árboles con los rayos, pero antes de que cayesen encima de ellos, Carl levantaba las manos y un escudo invisible los detenía, para luego lanzarlos por los aires. Era increíblemente fuerte, no acababa de entender como era posible que no me hubiera dado cuenta de lo que había tramado desde el principio. Yo había sospechado de él cuando el pobre Sam nos repartió esas chaquetas negras que en aquel momento llevábamos puestas los 4…
- Pensando en Sam ¿verdad? – dijo el canalla de Carl – no te atormentes más, ya no puedes hacer nada por él – se dio cuenta que no lo estaba mirando a él, sino a Mary que todavía venía hacia nosotros – ni por ella tampoco Vince, no te quiere, se acostaba contigo para distraerte, nada más.
- ¡Mentira! – una fuerza desconocida se estaba apoderando de mi cuerpo – ¡Mientes! – sentía que me ardía todo el cuerpo, algo se había puesto en marcha dentro de mí que no podía controlar.
- No miente cariño – dijo Mary una vez hubo llegado – sí, la antigua Mary te quería, pero todo ha cambiado desde el 2 de noviembre, desde entonces sólo me acostaba contigo porque cumplía mi misión.
"2 de Noviembre, 2 de Noviembre, 2 de Noviembre" no podía dejar de pensar en aquel día.
- Deja de pensar en lo mismo, puedo leer tus pensamientos, estás demasiado débil – dijo Carl.
"2 de noviembre, 2 de noviembre, 2 de noviembre" continuaba pensando a la vez que me empezaba a doler fuertemente la cabeza y me llevaba las manos a ella. El dolor me arrodilló.
- Ja ¿vas a pedir perdón o qué? – se mofó Lewis a la vez que reconvertía su brazo-espada a su apariencia normal.
El dolor era terrible, insoportable, ¿qué me estaba ocurriendo? La tierra empezó a temblar, a medida que transcurrían los segundos lo hacía con más fuerza y los árboles se desplomaban como fichas de domino uno detrás de otro.
- ¿Pero qué coño está pasando? – fue lo único que se le ocurrió decir a Carl.
"2 de noviembre, 2 de noviembre, 2 de noviembre".
- ¡Qué dejes de pensar en eso joder!
- ¡¡Ahhhhhhh!! – no podía dejar de gritar, tampoco podía aguantar más aquel dolor, si iba a morir quería hacerlo ya.
La tierra emergió hacia arriba, provocó fuertes desniveles, todos estábamos a diferente altura, pero yo era el que se encontraba más inferior. Junto al cataclismo se le sumó miles de rayos eléctricos azules y delgados. Estaban por todas partes, pero era en mí alrededor donde más se formaban. Diez segundos después me vi envuelto por una enorme bola de fuego que llegaba hasta al cielo y un poco más tarde estaba en el ojo de un huracán enorme que se llevaba todo lo que encontraba a su paso. Carl, Lewis y Mary intentaron huir, pero les fue imposible, ellos también estaban en el ojo del huracán y cuando intentaban alguna clase de poder para salir el huracán los rebotaba. Cuando pensaba que no podía sentir más dolor era cuando aparecía más. "2 de noviembre, 2 de noviembre, 2 de noviembre" todo empezó ese día. Nubes negras se aproximaron desde todas las direcciones, se oían relámpagos, mis ojos se volvieron blancos por completo y el dolor desapareció. En medio de aquel caos, yo sentía total tranquilidad, en aquel paisaje demoledor yo veía uno idílico.
Todo aquello se esfumó cuando pensé por última vez en "2 de noviembre".

¡Has sido despertado! Capítulo 9

9

Vince, Carlisle, Lewis, Sam. Lufkin, Texas. 9/12/2007. Domingo. 20:08 horas.


Los 4 estábamos sentados para la hora de la cena. Lewis nos había preparado un entrecot a cada uno con patatas fritas. Nadie quería hablar después de lo sucedido. Nadie durante el día me había dirigido la palabra.
- ¿Por qué entrenamos? Quiero decir, han pasado semanas y no ha venido ningún encapuchado a molestarnos. Nosotros seguimos aumentando nuestras fuerzas ¿para qué? ¿para que sucedan accidentes como el de hoy?
- Tenemos que aprovechar lo que nos han dado Vince – dijo Carl – Tenemos que entrenarlo para mejorar. Es como un velocista que entrena a diario para ser el mejor del mundo.
- ¿Y para que quieres ser el mejor del mundo? – “Sin darte cuenta acabas de poner media pata en el cepo” pensé – Que yo sepa somos los únicos que tenemos poderes, o ¿hay alguien más?
- No hay nadie más – dijo Lewis con voz tosca – ¿Ya estás sospechando otra vez?
- No – "Ya está, él la ha metido por ti" "Carl debe estar echando humo” – Me voy a dormir. Ha sido un día muy raro – me levanté y me fui a mi habitación.
Tumbado en la cama pensé en Mary y en su muerte. Si aquello había sido realmente un accidente o si Carl y Lewis la habían asesinado. “¿Sería capaz Carlisle Swan de matarme a mí?”. Con todas las preguntas que me rondaban por la cabeza y las lágrimas que aún caían por Mary, no me dormí hasta pasadas las 3 de la madrugada.

Golpes en la puerta me despertaron. Me vestí y la abrí, pero era la de fuera la que golpeaban. Así que la abrí y un policía se identificó.
- Buenos… – parecía sorprendido al verme – buenos días. Soy el Agente O’Brian – me enseño su identificación y me estrechó la mano.
- ¿En qué puedo ayudarle señor O’Brian? – dije con un tono quizá demasiado despectivo.
- ¿Puede salir el señor Carlsile Swan por favor?
- Voy a ver.
Busqué por toda la casa pero no había nadie, ni Carl, ni Lewis, ni Sam. Las camas estaban desechas y por la pinta que tenía la cocina no parecía que hubieran desayunado. “¿Dónde se han ido a las 8 de la mañana?” me pregunté.
- No está.
- Lástima – hizo un gesto de decepción – ¿Me puede hacer un favor?
- Sí, claro.
- Dile que me llame a este nº de teléfono – me dio una tarjetita – ¿Se lo dirá?
- Cuando llegue se lo diré.
- Pues muchas gracias. Que tenga un buen día Sr. Lekker – se marchó.
- Y usted Agente…
Cerré la puerta rápidamente. “¿Cómo diablos sabe mi apellido?” Aquel policía me era familiar, pero no supe relacionarlo con nadie.
Más tarde, al medio día, cuando estaba preparando el almuerzo y aún seguía pensando en aquel Agente me pareció escuchar unos chillidos que procedían de fuera, del interior del bosque. Dejé de hacer ruido y me quedé mirando por una de las ventanas hasta que volví a escuchar los mismos chillidos. Justo cuando iba a salir, empezó a llover, pocas veces en mi vida había visto caer un torrencial como aquel. Decidí coger la chaqueta negra que me hizo Sam, me puse la capucha para que la lluvia no me molestara y salí. Corrí hacia los chillidos pero en seguida me detuve al ver que algo salía del bosque. Pese a mis poderes la lluvia dificultaba mucho saber de quien se trataba. Pero al cabo de unos segundos identifiqué a Sam.
- ¡Aquí Sam! ¡VEN AQUÍ, RÁPIDO! – grité.
Él se dirigió hacía mí, no iba muy rápido pero yo sabía que no podía irlo mucho más, así que empecé a correr hacía él. Cuando faltaban unos pocos metros para nuestro encuentro, un haz de luz procedente del bosque le dio de pleno en la espalda y salió por el pecho. Tuve que agacharme para que no me diera a mí también y Sam cayó en mis pies.
- ¡NOOOO! ¡Mierda! – me arrodillé para tumbarlo hacía arriba e inclinar la cabeza hacía delante. Le inspeccioné la herida, y tuve muy claro desde el primer momento que no viviría.
- Jajajaja – “¡risa entrecortada!” “Mierda, tenía que a ver actuado antes, con más rapidez".
- ¡Eres un hijo de puta Carlsile Swan! ¡¿Me escuchas?! ¡No creas que saldrás vivo de esta!
Dos hombres muy altos salieron del bosque. Eran Carlsile y Lewis con sus respectivas chaquetas negras.
- Como puedes observar no estoy solo Vince. Somos 2 contra 1.
- ¡Me da igual! ¡Quiero venganza por su muerte y la de Mary!
- Cierto – dijo Carl con total serenidad – la matamos. Una lástima de mujer, era un estorbo – miró al cuerpo de Sam – y él también lo era. Tenías que a ver visto como nos suplicaba clemencia.
Seguía lloviendo, y parecía que cada vez lo hacía con más fuerza. “¿Qué hago ahora?” “No tengo posibilidad de vencer”. De repente Sam tosió y escupió bastante sangre. Él sabía que iba a morir, aquello hacía más duro el momento. “Todo por mi culpa” “Debería haber matado a Carlisle tal y como me dijo el encapuchado que me despertó”.
- Lo sabías... - me dijo Sam mirándome con ojos de loco.
- ¿Cómo? ¿Qué yo sabía qué?
- Tú... tú sabías que... que pasaría esto ¿verdad?
- No digas tonterías Sam, ¿cómo demonios lo iba a saber? Ahorra energía.
- Déjalo... - escupió más sangre hacia un lado y volvió a clavarme los ojos - yo… yo…he de de… decirte una co… una cosa…
- No digas nada Sam, tranquilo. Ya verás como te pondrás bien y mañana mismo iremos a St. Paul, te lo prometo.
- ¡Ja! No sabes mentir Vince – se mofó Carl.
- Lo… lo que te ten… tengo que decirte... hará que… que todo esto… no… no haya sucedido… nunca…
- ¿Cómo que nunca?
- Nada de… de esto… pasará Vince. Tú puedes… puedes cambiarlo todo.
- ¿Pero que estás diciendo Sam? – no comprendía nada.
- El… el 2 de Noviembre… el encapuchado que… que me despertó… – agonizaba de dolor y gastó las pocas fuerzas que le quedaban cogiéndome por el cuello de la chaqueta y zarandeándome unas cuantas veces - ¡¡El encapuchado que me despertó, eras tú!!